noviembre 13, 2014 | By: Acuarelagris♡

FaFic: Arumi; Capitulo 3



Capítulo 3
Nuevo hogar.
Por: ARUMI

Como cada tarde. Me encontraba tan abrumada, desde hacía ya tres meces que solo salía de casa para comprobar que los preparativos de mi boda marcharan de acuerdo a lo establecido, Simone era la que se encargaba de ver la mayores de las cosas, y aquello no le gustaba a Tom porque la señora Simone solía excederse  pero a mí se me hacía bonito todo lo que ella escogía.
—Mañana es el gran día ¿Cómo te sientes Arumi?
—Supongo que bien—mi futura suegra me miro confundida.
—Ay Arumi eres muy rara. Todas las novias se emocionan por su boda y tú...
—Pero ella no es como todas, ella es única.
Tom estaba parado en el umbral de la puerta mientras nos observaba a mí y a su madre.
—Es hora de irnos Arumi.
—No te desveles cariño. Mañana pasare por ti para ir al salón de belleza y dejarte más linda.
Me reuní con Tom y le di un beso antes de que el pusiera en marcha el vehículo pero cuando estaba conduciendo tomo un camino diferente al de siempre y salió en una calle diferente en donde habían unas casa privadas. Estaba un poco confundida.
— ¿En dónde estamos?—le pregunte cuando entro a una calle cerrada en donde privada, en donde las casas formaban una hilera. Llena de jardines bonitos y niños corriendo frenéticamente.
—Esta será nuestra nueva casa.
Se estaciono en la penúltima casa y lo mire asombrada pues yo daba por hecho que viviríamos en su departamento.
— ¿No pensabas que te llevaría a mi departamento de soltero? Arumi serás mi esposa. Formaremos una familia—permanecimos en silencio— ¿Quieres conocerla tu nueva casa?—Yo asentí bajamos del coche.
EL patio de adelante era muy amplio y ya tenía la reja y algunas flores y plantas. Había un timbre y también ya habían varias de mis cosas ahí, si no es que todas. Tenía olor a nuevo y había 3 habitaciones. También tenía un patio trasero y la sala de estar era amplia, la cocina igual.
—Le mande la dirección a tu padre—dijo mientras observaba uno de mis cuadros—Me habías dicho que te gustaba pintar pero no mencionaste que fueras tan buena haciéndolo.
—No lo soy.
—No eres nada modesta nena—Dijo Tom y me observo. —ay tres habitaciones y puedes escoger la que gustes para ti.
—Pensé que tú y yo dormiríamos juntos.
— ¿Eso quieres?—Yo asentí y se acercó más a mí—Dormiremos juntos preciosa.
Beso mis labios y me llevo al cielo.
—Te ves adorable el día de hoy princesa—me dijo y volvió a besarme.
No tenía nada de especial yo sabía que lucía como antes, solo sonreí y lo abrace más fuerte.
— ¿Tienes preparado algo para tu última noche de soltera?
—Solo quedarme en casa.
— ¿Te gustaría quedarte a mi lado esta noche?—asentí antes de volver a besarnos ahora con más ternura.
Pediré una pizza dijo Tom antes de sentarnos en el sofá.
—Mañana nos casamos ¿Cómo te sientes nena?
—Maravillosa.
Yo no quería hablar solo quería besarlo y eso fue lo que hice, desde aquella vez en la feria cuando estábamos solos no hablábamos solo nos besábamos y cada vez sentía que mi corazón se aceleraba y los botones comenzaban a desprenderse y el calor comenzó a aumentar entre ambos. Pero Tom se detenía cuando sentía que yo me separaba de él. No es que fuera la persona más pura, pero quería hacer las cosas bien, si me iba a casa quería llegar virgen al matrimonio además aun no sabía si de verdad viviríamos como marido y mujer cuando nos separábamos yo siempre buscaba en donde esconder mi rostro y Tom sonreía casi siempre. Mientras yo no moría de vergüenza.
— ¿Te quedaras conmigo esta noche?
— ¿Quieres que me quede contigo esta noche Tom?
—Yo necesito que te quedes conmigo esta noche.
Asentí mientras lo observaba comer la pizza.
Había dicho que necesitaba mi princesa y aquello me había echo sentir especial, yo igual necesitaba de su princesa. Últimamente estaba más con él y había descubierto sentimientos que no sabía que tenía.
—Me iré a dormir. —Me levante del sofá y camine escaleras arriba la casa era muy grande y habíamos acordado quedarnos ahí a partir de esa noche.
La casa ya estaba amueblada gracias a Simone y Tom había quedado fascinado con los cuadros que había echo y los había distribuido por toda la casa y como eran mucho algunos los guardamos el armario.
Después de cambiarme camine en silencio y me quede parada en la última escalare, Tom tomaba copa a copa como si fuera agua la botella de whisky que había sacado. Yo lo observaba en silencio y me preocupaba que estuviera bebiendo.
— ¿Te das valor para casarte mañana?—Mi voz lo tomo por sorpresa y solo sonrió al verme bar
—No es eso que—Dijo limpiando el líquido que acaba de derramar en la mesita de noche.
—Yo te ayudo—fui a la cocina por una franela para limpiar el desastre de Tom y el observo como lo limpiaba.
—Fui muy pronto Arumi. Pero creo que ay algo de eso. Estoy nervioso. Pero te aseguro que no me arrepentiré.
—En todo caso yo igual estoy nerviosa, y podría tonar un trago. Solo uno.
Me miro confundido y fue en busca de un copa sirvió el whisky y sin pensarlo me lo tome de un sorbo. La garganta me quemo y ardió pero así sin más que decir regrese a la habitación ya eran más de la una de la mañana y se suponía que no me desvelaría.
Tom se reunió mas tarde conmigo.
— ¿Quieres que te lleve con mi madre?
—No yo voy sola si se entera que pase la noche aquí pensara mal
—Tienes razón
Salí de la casa y tome el primer taxi aunque no pedí que me llevaran a la casa de Simone pedí que me llevaran a la mía para ir a buscar la tiara que mi madre había usado el día de su boda. Y después fui al cementerio, tenía mucho tiempo de no ir a visitar a mi madre, pero no era porque no quisiera, era más bien porque no había tenido nada de tiempo.
Toda mi vida había soñado con casarme, mi mamá solía contarme cuentos y me hacía mucha ilusión casarme, no de la manera como lo estaba haciendo pero sabía que con el tiempo Tom no solo me gustaría, también llegaríamos a querernos y formaríamos una familia.
Aunque me hubiera gustado que mi madre me ayudara en los preparativos que fuera conmigo a la boutique y que estuviera ahí el día de mi boda pero eso no sería posible.
—Muchas gracias—le dije al taxista cuando abandone el vehículo. No me impresiono ver s mucha gente arreglando las cosas, había floristas y decoradores.
— ¿Dónde has estado?—Simone me agarro de la mano—Es muy tarde, apenas y nos dará tiempo de arreglarte.
—Lo siento y lo que pasa es que estaba buscando la tiara que uso mi madre en su boda. Hoy la quiero usar.
—Claro que si Arumi pero no ay tiempo para hablar, tienes que darte una ducha para comenzar a arreglarte.
Caminamos hacia la habitación en donde estaban las damas de honor, la mayoría estaban casi listas solo falta yo. Mi vestido estaba encima de la cama yo me dirigí al baño para la ducha
Y al salir comenzaron a maquillarme y a peinarme Simone me ayudo a ponerme el vestido cuando estuve lista, mi cabello estaba sujetado en una trenza y varios meones rebeldes que se veían bien con mi peinado.
—Ya casi estas cariño—Dijo acomodando la tiara de mi mamá
Se escucharon unos pasos en el pasillo y después la puerta se abrió, era Tom.
—El novio no puede ver a la novia antes de la boda.
—Esas son supersticiones tontas—me miro fascinado—necesito hablar con ella a solas.
—Pero Tom...
—Mamá por favor.
Y protestando Simone salió con todas las damas dejándonos ahí a Tom y a mis solos.
— ¿Cómo te sientes Cariño?
—Nerviosa— se acercó a mí y me dio un beso en la frente.
—Hoy te vez más hermosa que nunca
—Gracias Tom—Lo abrase muy fuerte—Pero pienso que parezco un enorme pastel.
—Entonces eres el pastel más hermoso que he visto
—Ay Tom.
— ¿Estas lista para ser la señora Kaulitz?
—Solo si tú estás listo para cuidar de la torpe Arumi.
—Claro que lo estoy
Y nos abrazamos antes de salir. Mi padre me esperaba afuera.
—Te vez hermosa Arumi.
—Gracias Papá
—Te veo ahí Arumi.
Tom se adelantó y me dejo con mi padre y después de respirar profundamente camine con el hasta el altar, en donde Tom me esperaba.
La ceremonia religiosa fue la más aburrida y la civil igual fue aburrida pero tarda menos, los testigos pasaron a firmar y nosotros firmamos de último.

—Es su turno—dijo el juez ofreciéndome el lapicero. Tom ya había firmado y cuando mi firma quedo plasmada en el documento. Supe que era el principio de  mi vida.