noviembre 13, 2014 | By: Acuarelagris♡

FanFic: Arumi; Capitulo 2


Capitulo Dos
La felicidad es Relativa.

"¿Y qué puedo hacer yo? Tu no quieres vivir conmigo, yo no puedo hacer nada."
Las palabras de papá aun me dolían, cuando hablo con Tom pareció alegrarse de deshacerse de mí. Ni siquiera se había tomado la molestia de averiguar con quien me casaba, el que si se molestó y me regaño fue mi hermano.
"¿Porque no me habías dicho que tenías novio? ¿Estas embarazada?"
Y mis amigas del club de pintura pensaron lo mismo, yo solo me limite a negar y seguir como si nada. Tom parecía estar contento con lo de la boda, aunque si por el fuera nos hubiéramos casado la misma semana que nos conocimos. Pero ahora teníamos que esperar tres meces para que su madre terminara de hacer los preparativos conmigo.
—Sera mejor que comas algo—dijo Tom, mientras se comas su sexto sándwich—simones no te llevara solo a una boutique, querrá que te pruebes todos los vestidos posibles y no dejara que escojas el primero.
—No tengo mucha hambre
—No quiero que te desmayes vamos aunque sea solo uno.
Asentí y comí dos sándwiches y me tome todo el jugo de piña sin dejar de ver como el apetito de Tom era bueno.
—A rumi si mi madre se excede tu dile que no
— ¿No te quedaras con nosotros?
—Mi madre no querrá que me quede. Pero si algo no te gusta solo díselo.
—Está bien—suspire— ¿A qué hora te veré otra vez?
—A las 5 de la tarde. —Salimos del coche de Tom y me tomo de la mano cuando caminamos hasta la puerta de la boutique donde me esperaban Zoila y Simona—Diviértete cariño—me dio un beso en la frente y no reuní con ellas.
— ¿Estas lista?—Simona se acercó a mí y yo mire a ver a Tom, le hice adiós con la mal y el me mando un beso.
—Preparada.
—Bueno vamos, que ay muchas tiendas de novia que visitar.
Entramos a la tienda que tenía un aspecto elegante decorado con fotografías de novias y con maniquís que lleva baba vestidos de novia de damas y también había esmoquin y trajes de novio.
—Buenos días, tenemos una cita con Paul
—Si él ya las espera pasan.
Caminamos por un pasillo hasta donde había unos salones. Y al entrar al nuestro apareció un hombre con aires gay y nos dio la bienvenida.
— ¿Quién viene por su vestido?—Zoile y Simone me miraron. — ¿Un vestido de dulces dieciséis?
—No de bodas.
— ¿Te vas a casar? Pero porque tanta prisa—me examino—No será que...—volvió a mirarme de pies a cabeza—estas...
—No, no, no—me apresuré a asegurarle que no estaba embarazada.
—Que sospechoso. Pero veamos tu estatura es buena y tu cuerpo es precioso, y tus ojos son angelicales el único problema es que estas muy blanca. Un corte princesa te quedaría bien o un corte sirena.
—No el corte sirena no me gusta mucho.
Me condujo hasta una habitación. Para probarme el primer vestido que era enorme más que yo misma, era bonito pero no era para mí y después me provee un corte sirena y tampoco me gusto.
—Creo que un corte princesa sería ideal.
—Pues busquemos otro.
Y así fue en cada boutique me desvistieron y vistieron tanto como una niña lo hace con su muñeca. Pero ningún vestido me gusto no tanto como el último que me había probado. Aunque parecía pastel era hermoso y ese vestido era el que para mi gusto me quedaba mejor.
—Si no te gusto ninguno podemos ir a Berlín
—No pensare entre los que más me gustaron y para el fin de semana ya tendré una decisión.
— ¿Estas segura?
Al salir de la boutique me quede observando a Tom que estaba recargado contra su coche y se veía tan guapo que aun seguía sin comprender porque se sacrificaba casándose conmigo yo era fea, a menos siempre lo había pensado de esa forma.
—A rumi—la lejana voz de Simona me saco de mis pensamientos— ¿Me escuchaste?
—Eh si—Tom camino sonriendo hasta donde estaba y yo lo imite y lo abrase cuando nos topamos y aquella pareció sorprenderlo.
— ¿Te divertiste?
—Si
—Te tengo una sorpresa—susurro en mi oído cuando Zoile y Simone se nos unieron. — ¿Cómo les fue?
—Bien, el fin de semana regresaremos para hacer la elección definitiva. Ahora ¿Qué les parece si les invito a cenar?
—Lo siento madre, A rumi y yo tenemos unos asuntos pendientes. Te vemos el fin de semana.
Nos despedimos y caminamos al automóvil, Tom abrió la portezuela y espero a que me acomodara en el asiento antes de cerrarla, luego el rodeo el auto para subir a su asiento. Y condujo en silencio, hasta que me di cuenta que nos estábamos alejando de la ciudad.
— ¿A dónde vamos?
— ¿Confías en mí?
—Si
—Ya lo veras pequeña
Y lo mire confundida hasta que se detuvo casi a las afueras de la ciudad en donde estaba instalado una feria, yo sonreí y me apresure a bajar de coche.
—Pensé que te gustaría.
—Es genial.
Nos tomamos de la mano y nos dirigimos a la feria, desde lejos sobresalía la montaña rusa, la rueda de la fortuna y mucho más. Sentís una emoción infinita recorrer mi cuerpo y como mi corazón latía. Me sentí feliz.
— ¿Y a donde te subirás primero?
—A la rueda de la fortuna, ven vamos—literalmente lo arrastre hasta ahí y el compró los boletos y nos subimos.
Se veía la ciudad desde ahí, y me estaba divirtiendo se notaba en mi cara.
— ¿Te diviertes?
—Si Tom, esto es fascinante.
Y luego nos subimos a las tazas locas, Tom gano un mono de peluche para mí en un juego de derribar a un muñeco con pelotas y jugamos canicas, y me compro una manzana acaramelada.
—Te gustaría ir al túnel de los enamorados.
Lo mire y ambos reinos mientras caminábamos hacia la entrada. Si ese lugar era en donde los chicos subían y se besaban en la oscuridad y se manoseaban y cuando estuvimos dentro me preocupe ¿Y si Ton quería besarme o manosearme?
—Descubrí el motivo por el cual te quieres casar.
— ¿A si?—el asintió—Yo en tu lugar ni lo haría.
— ¿Eso quiere decir que no te casaras conmigo?
—No, solo quiere decir que alfan entiendo porque te quieres casar.
—Me habías asustado—lo observe y pude ver sus ojos brillar con la tenue luz rosa del túnel.
—Eres una niña aun y creo que tendré más responsabilidades, pero lo mejor es que no me pesa.
Me quede callada mientras lo veía.
— ¿Porque no buscaste a una chica hermosa o diferente a mí? Podrías escoger a alguien mejor.
—Pero te escoja a ti porque eres diferente y hermosa a tu manera.
Y no volví a decir nada. Cuando el paseo termino me tomo de la mano y me condujo a la montaña rusa. Habíamos dejado para el final lo mejor.
—A rumi. Me gustas—me confeso antes de que el juego mecánico se pusiera en marcha, primero subiendo y dejándonos en la cima y juro que cuando Tom me dijo aquello yo ya tenía náuseas y al bajar fue peor. Pese a que la montaña rusa era uno de mis juegos favoritos. Sentí una sensación hermosamente horrible. Y me baje mareada.
Caminamos y me detuve en un puesto en donde vendían golosinas y compre un algodón de azúcar. Aun seguía pensando en lo que Tom había dicho y me reuní con él. Aun seguía mareada y el tomo mi mano y comenzó a reír como nunca y el me imito. Entonces nos acercamos más y detuvimos nuestros pasos. Y lo siguiente que sentí fue sus manos a rededor de mi cintura y nuestros ojos mirándose y sus labios acariciando a lo míos.
—Lo siento yo...
Tom
Y no permitió que dijera nada más, sus manos rodearon mi cuello y cerro sus ojos antes de unir nuevamente sus labios con los míos.
—Tu—dijo cuándo nos miramos nuevamente—Tu también me gustas.
La felicidad es relativa, mi mundo se completó con un "tú, tú también me gustas"
De regreso a casa A rumi dormía en el asiento del copiloto abrazando a su mono de peluche con una sonrisa en sus labios, labios que había besado por primera vez aquella tarde. Mire el reloj que marcaba casi la una de la mañana y es que después de abandonar la feria nos habíamos quedado platicando en el estacionamiento y nos habíamos besado más. Me detuve en la luz roja del semáforo y la observe dormir de esa forma tan angelical, solo suspire y me apresure a avanzar cuando el semáforo indico verde. Avanzaba con rapidez por las calles silenciosas y vacías de Leipzig con una sonrisa en mi rostro. Me sentí completo cuando ella me beso y dijo que igual le gustaba aquel día comenzó a ser más mía.
Al llegar al departamento fue un poco complicado porque no quería despertarla así que la cargue y la lleve hasta el departamento. Y la acosté en mi cama, se veía realmente hermosa cuando dormía. Ella había llevado algunas cosas a mi departamento porque prácticamente vivía más ahí que en su casa. Tenía que ponerle su pijama de alguna forma. La observe dormir y mordí mi labio toda mi jodida vida había desnudado a mujeres y ahora sentía que no podía. Así que empezó por su blusa, levante ligeramente su cuerpo y le saque la blusa para sustituirla con la de el pijama y no pude resistirme a contemplar su hermoso cuerpo de adolecente,  y lo siguiente fueron sus jeens, alce un poco sus caderas para poder deslizarlos por su piernas y colocar su pantalón de dormir. ¡Joder! Era imperfectamente perfecta. Era todo para mi apartir de aquel momento.